Mariano Moreno

Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas iluciones sucederán a las antiguas, y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.
Mariano Moreno

domingo, 13 de marzo de 2011

4. Principales Características Políticas del Capitalismo Contemporáneo

4. Principales Características Políticas del Capitalismo Contemporáneo

El Estado de Bienestar -propio del CME-ha sido permeable a las luchas reivindicativas de las clases explotadas y sometidas, y muchas veces fue condicionado -y hasta obligado-a jugar de intermediario o regulador de las relaciones de distribución del capital social, entre la producción colectiva y la apropiación privada del mismo.

El Estado propio de la fase de dominación del capital Financiero Transnacional (CFT) ha perdido por completo su carácter regulador o de árbitro que supo tener en décadas anteriores a las del ’70; para convertirse en una máquina, una agencia de aplicación de los planes económicos de las corporaciones dominantes, por consenso o por represión.

Sin embargo esta transnacionalización del capital monopólico y financiero, no significa de forma alguna que estos sectores -los más concentrado de la alta burguesía mundial-hayan perdido por completo sus relaciones clasistas “orgánicas” con su base nacional,

o que vivan con una independencia absoluta respecto de las burguesías nacionales. Significa, más precisamente, que en su violenta expansión han logrado integrarlas, subordinarlas y/o derrotarlas -según los casos-poniéndolas en situación de cumplir tareas funcionales a la burguesía transnacional, dominante en esta nueva etapa del desarrollo capitalista. Sólo de este modo, puede entenderse el esfuerzo de integración subordinada de las burguesías monopólicas “antiguamente de carácter nacional” de la región, a los sectores mas concentrados del CFT. Así, el sector industrial “paulista” busca ampliar y resguardar su propio mercado de consumo. Así también, algunos grupos de contratistas parasitarios del estado argentino tanto viales, transportistas, agroquímicos como energéticos (Perez Companc, Roggio, Yabrán, Soldatti, Macri, Eurnekian) y corporaciones monopólicas de origen terrateniente “nacional” (Arcor, Mastellone, Deheza, Monetta, Yoma, Molinos-Banco Río, etc.) negocian sus mejores condiciones de existencia con la burguesía transnacional.

Incluso aquellos monopolios y corporaciones financieras que han concentrado de manera colosal gigantescas masas de capital -y por ende significativas cuotas de poder político, adquiriendo posiciones que logran prescindir de sus naciones de origen y de “ciertas regulaciones políticas de los Estados”-permanecen ligados, generalmente en posiciones de mando, con las fuerzas políticas burguesas “nacionales” ¬e incluso “populares”-mediante las oligarquías de las burocracias estatales pretorianas generadas por ellas, manipulando las irremediablemente corruptasestructuras partidarias del sistema (PJ, UCR, FrePaSo, en Argentina; Convergencia chilena; PRI, en México) en los Estados donde radican sus casas matrices y -en medida variable-en aquellos Estados dentro de cuyos límites geográficos tienen invertido el capital. En los días que transcurren, los monopolios transnacionales constituyen la expresión de niveles tan elevados de acumulación y concentración de capital, que su ciclo de producción y reproducción se encuentra obligado a trascender las fronteras nacionales y afianzarse sobre vastos espacios económicos y políticos regionales y globales. Las grandes masas de capital acumulado por un lado y las sendas crisis en las que se desestabiliza el sistema de producción capitalista internacional por otro, obligan a las corporaciones transnacionales, a expandirse y diversificarse por el mundo en busca de dominar todas las ramas de la economía, incluso hasta sectores terciarios e improductivos (medios de comunicación, salud, educación, turismo), en la necesidad que tiene el capital de ampliar y crear nuevos circuitos de circulación y reproducción ampliada de ganancia.

Este nuevo imperialismo, el del Capital Financiero Transnacional, impone a escala mundial nuevas relaciones sociales capitalistas de producción y de existencia. Pero estas nuevas relaciones no cambian de manera instantánea ni automática, sino que se van gestando sobre la base de las relaciones de producción ya existentes, como ciertas formas determinadas por las asociaciones monopólicas-estatales propias del CME -predecesoras del CFT-y resquicios de producciones pre-monopólicas, o en sociedades muy atrasadas como las africanas, formas todavía mercantilistas o, incluso, de mera subsistencia para sus poblaciones degradadas humanamente.

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