Mariano Moreno

Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas iluciones sucederán a las antiguas, y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.
Mariano Moreno

jueves, 3 de marzo de 2011

Principales Características Económicas del Capitalismo Contemporáneo

3. Principales Características Económicas del Capitalismo Contemporáneo
Para Fidel Castro, el Capitalismo Monopolista y Financiero Transnacional, “representa la síntesis más perfecta, la expresión más desarrollada del Capitalismo Monopolista en esta fase de su crisis general. Por lo tanto, las empresas transnacionales son las portadoras internacionales de todas las leyes que rigen el modo de la producción capitalista en su fase imperialista actual, de todas sus contradicciones, son el mecanismo más eficiente con que cuenta el imperialismo para su desarrollo en   intensificación del proceso de supeditación del trabajo al capital, a escala mundial”.
Y esta nueva etapa de desarrollo capitalista tiene la especificidad de ser
transnacional, y no “inter" ni “multi” nacional, porque trae aparejado en su
complejo desarrollo la sumisión del concepto de nacionalidad al de libertad de
circulación del capital a través de las fronteras y los espacios nacionales.
Esto es, no estamos hablando de capitales privados de  varios  países ,(multinacionales) o de estados nacionales que se asocian como “iguales” y se unifican en pos de determinados objetivos, conservando su carácter nacional o de pertenencia a un país (internacionales), sino que estamos afirmando la tesis que la integración capitalista transnacional responde a la imperiosa necesidad de los capitales monopólicos de sobrevivir, retrasando para ello -por todos los medios posibles- el inexorable rumbo histórico de progresivo decrecimiento de la tasa de ganancia del sistema.
Los capitales monopolistas y financieros más concentrados, se vieron obligados -en pos de su supervivencia- a salir de los límites de sus naciones de origen con las intenciones de abaratar la producción y expandir sus mercados a distintos territorios, en busca de reducir costos, a través -por ejemplo- de la obtención de recursos naturales a menor precio (o por apropiación directa), explotación más intensiva de mano de obra –tanto especializada como degradada- a bajo costo, leyes leoninas para la explotación de las masas trabajadoras, excepción y evasión de impuestos aduaneros en los países de
destino de las inversiones, debilitamiento de las resistencias nacionales mediante la subordinación y corrupción de sus dirigencias, etc.
A diferencia del Capitalismo Monopolista de Estado Nacional (CME) que había logrado llevar a cabo y “estabilizar” una división económica del mundo entre las diferentes asociaciones de capitalistas de cada país, sin necesidad de derribar las “soberanas” fronteras nacionales, el Capitalismo Monopolista y Financiero Transnacional (CFT), por el contrario, necesita emplear espacios geográficos y recursos naturales estratégicos en dimensiones inconmensurablemente mayores y poblaciones obreras crecientemente menores y superexplotadas, para realizar sus operaciones comerciales y financieras.
En la nueva fragmentación y reintegración económica mundial imperialista, al interior de los espacios delimitados por las múltiples fronteras históricas existentes entre las naciones, se van creando y definiendo segmentos diferenciados de producción, tráfico, distribución y consumo en “todos” los países de matriz social capitalista, que funcionan en conjunto como eslabones especializados de una economía clasista transnacional, que rápidamente entra en una relación antagónica con las
regulaciones institucionales del Estado-Nación.
Va diluyéndose, en consecuencia, el significado que contenían los conceptos

de división “internacional” capitalista del trabajo social entre “países desarrollados” y “países en vías de desarrollo”, “primer mundo” y “tercer mundo”, “capitalismo central” y “sociedades periféricas”, “liberación” o “dependencia” nacional, etc. El CFT viene unificando la economía mundial. La Oligarquía Monopólica y Financiera adquirió las cualidades características que le confieren la nueva entidad de Transnacional,
alcanzando así a la definición del capitalismo contemporáneo, en términos de Imperialismo de Nuevo Tipo.
La tendencia fundamental del imperialismo transnacional es la de destruir, modificar y reformar todas aquellas regulaciones nacionales “autónomas” que entorpecen su reproducción ampliada y obstaculizan el cumplimiento de uno de sus principales 1 objetivos políticos: el establecimiento de un código mundial único de leyes y normas económicas, políticas y jurídicas que le permitan subordinar la totalidad de la producción, el tráfico y los mercados de consumo -exclusivamente- a su propio movimiento, transformando todos los tipos de economía existentes. No se trata sólo de reducir la eficacia de las medidas de regulación estatal de las economías nacionales y de las relaciones económicas entre naciones soberanas, sino de someter, e incluso destruir, a las naciones mismas, que como organizaciones sociales -necesarias al
principio- en tanto comunidades históricas humanas vigentes pero ya superadas, son ahora presentadas como “obsoletas” por el Capital Financiero Transnacional.
Estos Monopolios Transnacionales son, en esencia antinacionales, desnacionalizantes. Constituyen una poderosísima fuerza desnacionalizadora, de altísima concentración y centralización de capitales bajo el dominio de corporaciones burguesas monopólicas.
Han desdibujado los límites y las fronteras de los Estados-Nación, han diezmado los aparatos estatales y los han transformado de organismos de gestión política para la acumulación y transferencia unilateral del capital socialmente producido hacia una estructura clasista transnacional, que administra política, económica y culturalmente las sociedades “nacionales” de acuerdo a las necesidades de la burguesía transnacional.

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